"Migrantes en Calles y Sueños"
Nota completa: http://www.pilsenportal.org/news/1910
En los rostros de los inmigrantes podemos ver la incisión que deja la separación del terruño y a la vez advertimos cierto vislumbre de esperanza. El que emigra, sale sin saber que jamás regresará al lugar donde creció. Atrás quedan los juegos de canicas, las cascaritas futboleras, los atardeceres en compañía del primer amor, pero también queda el sabor amargo del primer rompimiento. Atrás dejamos los días de pinta, las primeras chelas con los cuates y también las trifulcas de adolescentes. Allá se quedan también los buenos y malos guisados que degustábamos los días de mercado. Todos esos gestos de placer, frustración y dolor quedan atrás.
Al caminar por la calle Dieciocho en Pilsen nos encontramos con muchos de esos rostros. Pilsen reconocido históricamente como un puerto de entrada para los inmigrantes es ese mar de gestos y caras de la migración. El rostro del paletero y de la señora que vende champurrados se reconocen en nuestras pupilas y nosotros vemos en ellos el pasado que dejamos sin saber que estamos atrapados en la misma mirada.
Andar por la galería Calles y Sueños es andar entre grandes y nuevas firmas que se han acercado con detenimiento a observar al migrante. De aquel lado lo hizo El Fisgón, Cecilia Mancera y Francisco Castro Leñero, entre otros, y de este lado lo hicieron Alma Domínguez, Óscar Moya y José Terrazas, entre otros. El inmigrante es abstracto y en el arte se simboliza y se carga de espiritualidad: es sombra y es ícono, es mirada y es pesar, es silencio y es denuncia, es opacidad y es dolor, mucho dolor…pero también es esperanza.

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